sábado, 24 de noviembre de 2007
Se encontrarán sus obras como hermanos desconocidos y en su carencia de maneras se reconocerán; sólo creyendo en el entendimiento o la complicidad a través de lo invisible.
lunes, 19 de noviembre de 2007
Texto curatorial: “allez le peinture” (aunque lo otro siga existiendo)Dialogo entre una alumna joven, un maestro contemporáneo y una frase de Nietzsche descontextualizada de una carta firmada en Basilea en 1871.
W: el arte es cosa seria.
“el arte es la misión suprema y autentica actividad metafísica de esta vida”
T: y que es el arte contemporáneo ¿?
W: la contemporaneidad es una franja en el tiempo inestable. El arte contemporáneo es una suma de gestos individuales. Una reacción ante un mundo perverso heredado, una actitud de indiferencia ante un mundo pobre en ideas y tecnológicamente revolucionario.
T: x eso es q no te gusta q se mezclen las obras a nivel montaje en las curadurías colectivas. Las inauguraciones son análogas a las bacanales ¿? Les falta un poco más de cuerpo… Creo q nuestra contemporaneidad es tecnológicamente revolucionaría sólo a nivel comparativo, no creo q haya alcanzado su esplendor aún. Análogamente la veo como al principio del renacimiento, para el baroco le faltan dos siglos y para el manierismo tres, x lo menos
W: Me gusta poder concentrarme en el gesto individual. Muchas veces la pluralidad anula y el frenesí casi siempre confunde.
T: hagamos una colectiva de la vuelta a la pintura. Una sala figurativa y otra abstracta y q los distancie una instalación con conejos e hilos! Y que muchos conejos blancos con relojes de bolsillo jueguen frenéticamente entre los zapatos y los hilos de colores pasteles y los cuadros!!!!
W: el arte es cosa seria! Hay q mirar, seleccionar, pensar, decidir, escribir, colgar, pensar, pensar, pensar... el arte es cosa seria! Y dejà en paz a esos conejitos!
T: tan seria ¿? A mi no sé si me parece tanto... Me gusta el arte y me gusta la pintura y poner hilos y tener una galería y venir a verte y a escucharte mientras miro tus obras y los lomos de tus libros... q casi nunca me animo a tocar...vos tenés obras de los 80 en donde aparecen conejitos, son como figuras diabólicas acompañando la realidad de aquellas figuras maniatadas, son re “wet paint”. Tu obra de ese período habla de contemporaneidad. Tus conejos, tu cuadernito… las multitudes… quiero tu última obra estampada sobre una vaporosa seda marfil para hacerme un vestido lempiesko… el arte contemporáneo demanda muchos vestidos.
W: escuchas lo que decís ¿? es cierto que hay una vuelta a la pintura, probablemente desde otro lado. Creo que es más auto referencial y descifra los rasgos de una sociedad injusta y fragmentada. Es la gente que camina por las calles. Jamás abandoné la pintura así que no tengo a donde volver, pero aprecio todas las expresiones nuevas y me parecen muy interesantes los nuevos formatos, la conceptualidad desde donde se parte. La idea, como me pasa hoy, de los grandes movimientos masivos, de las multitudes, del nomadismo; hay nuevas visiones que son totalizadoras y a la vez omnipresentes. Hoy los conejitos son casi ingenuos.
W: por eso tuviste la idea de que se hiciera esta muestra utilizando ese animalito mefistofélico cómo un punto de partida ¿?. Aunque quiera que dejes en paz a esos conejitos ¿?
T: no sé. No sé bien xq tengo conejitos o ideas. Me gustan mucho las dos obras de los conejitos, veo figuras y modos expresivos de chorreados y de planimetría q veo en los obras de Martin, de Leo y de Fede. Me gustan mucho esos dos trabajos tuyos de los 80, no tienen nada q envidiarle a Baselitz. Hay q donarlos al Bellas Artes!!!! Armemos una muestra de diferentes lenguajes a partir de esas dos obras. Sábato me legitima, dijo q eran impecables cuando las expusiste en la muestra “rompecabezas” por el 84
en el CaycW: si, claro, esto incluye la abstracción, lo conceptual, la geometría, el video-arte, la fotografía, o las instalaciones, por nombrar algunas formas de expresión; Incluso tus figuras de yeso envueltas en hilos pasteles me hacen pensar en esos hilos de mis figuras de los 80. Y cuando hablo de los 80, no me gusta pensar en periodos generacionales en décadas. Fijate que si vos como artista y galerista reivindicas estos trabajos míos, es por que no hay límites definitorios para catalogar lo contemporáneo.
T: no todo el mundo tiene un modo contemporáneo de ver el presente. Me gusta q exista el cutting age, conlleva algo ridículo; y lo ridículo es muy contemporáneo… jajaja. Si algo es serio, no vale reírse igual ¿?
W: la actualidad te puede pasar por el costado y no verla, fijate que una de las formas, como te dije, es reformular cierta pintura, por ejemplo a través de esta nueva geometría, que tiene tanto que ver con el Madí, pero transmutada, conceptual y pictóricamente. O tomar como punto de partida a Duchamp, dentro de un re-dada. Aunque supongo que eso solo ayuda como disparador para rescatar aquello que debe transformarse en imagen propia.

T: y no seria un poco contemporaneizar la historia ¿? Creo q ya me aburrí un poco de ver iconos de la historia del arte reformulados…. Pero pedir novedad me parece viejo…..
W: no empieces, mi dear. Me pareció una muy buena idea, una muy buena jugada, de las que me gustaría que surgieran todo el tiempo con otros artistas. Como te dije también, el arte es cosa seria. Y podes tocar mis libros, son los que les muestro a los alumnos en las clases o en las clínicas, ahí están los secretos.
T: me dejas subrayarlos y escribirles notas al margen el lápiz negro ¿?
jueves, 15 de noviembre de 2007
Receptáculos temporarios

¿Cuándo miramos, fragmentamos la mirada o todo se nos presenta ya fragmentado, en diminutas líneas que se tocan que que evaden sus límites? ¿Vivimos en un tiempo de murallas y bordes o la gente del mundo es imperceptible y ajena entre si? ¿Las ideologías existen o han desaparecido para dejar de entrar en la individualidad y el desconcierto? ¿ El mundo está abierto a los jóvenes o ellos recibieron el mundo como es hoy, autónomo y vertiginoso tobogán?
¿En la geometría podemos encontrar la forma del silencio absoluto? Es muy difícil crear en blancos y negros la cadencia conceptual de un hilo que intenta la superficie como terreno plano, como descanso, como el fin de una noche de luces, movimientos, transpiración, humo, de no reconocimiento del otro, una forma tibia, ambigua, que puede convertirse en el receptáculo de la agonía. Esa gente de la noche que hace invisible la posibilidad de comunicarse, o se comunica con los gestos primitivos del cuerpo que pide ayuda para ordenar la sensación de querer vivir. Y viven.
Cada línea de Andrés de Rose enjuaga la verdad de un presente inaudito, pero a la vez reformula la estructura básica del arte de todos los tiempos. Es joven, muy joven y se preguntará: ¿cómo es esto de ser artista y poder hacer del arte una carrera permanente? ¿Es una carrera? Es el deseo de transformación, es la palabra. Siempre con la cabeza hacia abajo y pidiendo permiso, De Rose armó ventanas precisas y elocuentes. Ese silencio tensa la verdad de lo que hoy es ser joven. La pintura nunca se fue pero sus contenidos van, como debe ser, con su época. Su soporte es la tela o la madera o la inevitable superficie de un objeto casual, disparador de nuevas concepciones.
Los artistas percibimos el material que nos llama y De Rose va a su encuentro. Ese encuentro que contiene la magia de tocar lo originario para convertirlo en presente. Podríamos hablar del infinito pero no es este el caso. La pintura de Andrés intenta el rescate de cierta epidermis universal.
Andrés Waissman

¿Cuándo miramos, fragmentamos la mirada o todo se nos presenta ya fragmentado, en diminutas líneas que se tocan que que evaden sus límites? ¿Vivimos en un tiempo de murallas y bordes o la gente del mundo es imperceptible y ajena entre si? ¿Las ideologías existen o han desaparecido para dejar de entrar en la individualidad y el desconcierto? ¿ El mundo está abierto a los jóvenes o ellos recibieron el mundo como es hoy, autónomo y vertiginoso tobogán?
¿En la geometría podemos encontrar la forma del silencio absoluto? Es muy difícil crear en blancos y negros la cadencia conceptual de un hilo que intenta la superficie como terreno plano, como descanso, como el fin de una noche de luces, movimientos, transpiración, humo, de no reconocimiento del otro, una forma tibia, ambigua, que puede convertirse en el receptáculo de la agonía. Esa gente de la noche que hace invisible la posibilidad de comunicarse, o se comunica con los gestos primitivos del cuerpo que pide ayuda para ordenar la sensación de querer vivir. Y viven.
Cada línea de Andrés de Rose enjuaga la verdad de un presente inaudito, pero a la vez reformula la estructura básica del arte de todos los tiempos. Es joven, muy joven y se preguntará: ¿cómo es esto de ser artista y poder hacer del arte una carrera permanente? ¿Es una carrera? Es el deseo de transformación, es la palabra. Siempre con la cabeza hacia abajo y pidiendo permiso, De Rose armó ventanas precisas y elocuentes. Ese silencio tensa la verdad de lo que hoy es ser joven. La pintura nunca se fue pero sus contenidos van, como debe ser, con su época. Su soporte es la tela o la madera o la inevitable superficie de un objeto casual, disparador de nuevas concepciones.Los artistas percibimos el material que nos llama y De Rose va a su encuentro. Ese encuentro que contiene la magia de tocar lo originario para convertirlo en presente. Podríamos hablar del infinito pero no es este el caso. La pintura de Andrés intenta el rescate de cierta epidermis universal.
Andrés Waissman

Rosalba Mirabella tomó y reconstruyó delicadamente de las fotografías familiares minuciosos mundos como si las
estuviera pintando. Sustrajo referencias silenciando todas esas situaciones. Tenían gestos humanos, tenían color, tenían a la tía, al primo, dos hermanas...
Al recrear estas memorias de manera tan personalmente ajena construyó un universo vacante. Rosalba expone al espectador a un clima incomodo. Los personajes y la escena en su estatuto de extras son vaciados de historia, necesitan alimentarse de la memoria del espectador.
La universalidad de estos retratos no es pasiva. No se confunda, usted no esta mirando la foto, la foto lo mira a usted.
Martin Carpaneto
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